La elección de ser madre

La elección de ser madre

Toda elección supone una reflexión sobre los motivos y las consecuencias. Traer un hijo al mundo es un compromiso a largo plazo, que implica otorgarle prioridad a él. De todas las decisiones a las que un ser humano se enfrenta en la vida, ésta es la que conlleva un cambio más radical. La prudencia exigiría pues, que uno lo piense dos veces y se pregunte muy en serio sobre sus capacidades altruistas y el placer que pude obtener. (…) En realidad, la razón tiene poco peso en la decisión de procrear. Probablemente menos que en la de negarse a tener hijos. A parte del inconsciente, que pesa tanto sobre una como sobre la otra, hay que añadir que la mayoría de los padres no saben por qué tienen hijos (…). De ahí la tentación de apelar a un instinto que prevalece por encima de todo. De hecho, la decisión emana en mayor medida de lo afectivo y de lo normativo, que de la toma de conciencia racional de las ventajas y los inconvenientes.

ELISABETH BADINTER. La mujer y la madre. Ed: La esfera de los libros. pp. 20,21,22.

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